Sólo un vidrio

Viernes 20 de Julio de 2007
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A veces es sólo la textura de un vidrio lo que hace que la calidez doméstica de un lugar, de un rincón, sea inigualable.

El vidrio de plomo, ese vestigio de principios del siglo XX, no es, está claro, lo que mejor aísla de todas las agresiones (frí­o, calor, ruido) de la calle; pero la luz que deja pasar, la manera de matizar y distorsionar nuestra percepción del exterior (como en el callejón de los espejos en que te reflejas deformado), es realmente única.

Mi casa: mi refugio. El exterior: el lugar inhóspito pero apasionante de las aventuras.


El exterior, desde la galería, en otoño (Foto: AM, 05)
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