Vuelve la artesanía

Martes 6 de Noviembre de 2007
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Encuentro ahora, ordenando papeles, un recorte que hace ya algún tiempo guardé, con una entrevista en el Cyberpaís al gran Albert Pla; en ella, Albert afirma que...

“(...) la tecnología supone un regreso a la artesanía. (Con ella) controlo todo el proceso, y no necesito a nadie; edito los Cd’s con el Creator, manipulo las fotos con el Photoshop, y acabo con un master en la mano que he producido sin nadie detrás (...) ¡Voy a hacerle hacker mate a internet! (...)”.

Hace tiempo que vengo rumiando algo parecido, y Albert me ha quitado las palabras de la boca. Con las nuevas tecnologías no sólo se convierte uno en amo y maestro de su proceso de trabajo (Abhore intermediates! –aborrecemos a los intermediaros-, proclamaban los fundadores de la era digital), sino que también se recobra ese extraño retrogusto que da la labor manual hecha con mimo y sin prisa.

Es una de las paradojas de la sociedad de la información: cuanto más tecnificada... más artesanal a vez. La micro-artesanía supone, no sólo, que cada uno acaba disfrutando más de lo que hace, sino que es capaz de establecer relaciones de afinidad en red con otros micro-artesanos de su interés; el formato blog, sin ir más lejos, es un ejemplo bien claro de esto.

En arquitectura, los profetas de la prefabricación se apresuraron, hace tiempo, a firmar la carta de defunción de la artesanía y los oficios. Por suerte, se equivocaban.

La imparable ocupación de la mano de obra en la construcción por sucesivas oleadas migratorias extranjeras predice precisamente lo contrario: que la artesanía, el oficio, la manualidad, gozan y gozarán de muy buena salud.

Poco antes de su muerte, Miguel Fisac, preocupado por lo que él llamaba la “creciente pérdida de profesionalización en los tajos españoles”, patentó un novedoso sistema de andamiaje, de adentro hacia fuera, que evitara los riesgos de accidente.

En mi opinión, esta preocupación de Fisac por la falta de una mano de obra especializada es fácilmente convertible en algo positivo: con una importante crisis energética a la vuelta de la esquina, la mano de obra en construcción vuelve, paradójicamente, a ser abundante y económica.

Esta coyuntura se podría aprovechar, sin más, para recuperar tradiciones constructivas perdidas a causa de la industrialización; como aquellos palos del flamenco que fueron de Andalucía a Cuba y volvieron (los palos de ida y vuelta), las nuevas técnicas manuales serán inevitablemente, y por el origen de quienes las trabajan, técnicas mestizas, de ida y vuelta.


Entrevista al músico Albert Pla en Cyberpaís
Hay 3 comentarios
1. por Daniel, 8.11.2007, 14:10 hs.

Pla es otro que está hecho un figura. Con ganas me quedé de haber visto su último espectáculo. Muy acertado en lo que comenta, que casi más que una vuelta a la artesanía refleja una alternativa, una reivinciación sino utópica, al menos de futuro a través de las posibilidades que nos da una autogestión y colaboración desde las nuevas tecnologías. De Ugarte también ha hablado bastante de esto, tiene algunas charlas dedicadas a ello casi exclusivamente, y aunque no comparto algunas de sus tendencias es muy interesante relacionar esa visión con la idea de la tecnología como artesanía popular.
Es lo que se está articulando como la fabricación personal. Aún no lo he terminado, pero referencias como "FAB" de Neil Gershenfeld van por ahí.

Interesante plantearse como esas oportunidades afectarán a la construcción y a la arquitectura. También puede que arranquen otra arquitectura vernácula más reforzada, más capaz... No lo se. Aunque en lo que se refiere a lograr referencias, entender procesos constructivos, y a veces hasta gestionarlos, si que he visto bastantes particulares con tiempo y ganas volviéndose muy capaces y hasta educando a la mano de obra y los diferentes elementos de una obra. El arquitecto también tiene un papel muy importante que jugar en ese aspecto, algo que le convertiría en otro tipo de comunicador de facilitador en según que escenarios, y algunos lo están empezando a lograr. A mayor escala y con un alcance diferente lo que está buscando lograr Architecture for Humanity va por ahí, en particular a través de su nuevo Open Architecture Network.
Saludos,
Daniel

2. por Andrés, 8.11.2007, 22:36 hs.

Daniel, gracias por el comentario.

Creo que lo de Pla es muy acertado, y más real que utópico: es una constatación muy cierta que podemos comprobar cada uno de nosotros si nos paramos a pensar un poquito.

Por artesanía, en el sentido en que me refería yo (y creo que lo hace Pla) entiendo eso que suena tan cursi como "el gusto por las pequeñas cosas bien hechas", que solo dependen de uno, y que tienen mucho que ver con la construcción de la autoestima a través de multitud de pequeños actos humildes; en ese sentido, las nuevas tecnologías son un arma magnífica.

Siempre comenté con amigos la envidia que nos producían aquéllos oficios que con sus manos controlaban del principio al final su resultado (como la escultura); por dónde llegará la arquitectura a algo parecido ya... es otro cantar, difícil de imaginar. Hasta el propio Pepe LlinÁ s (lo leí el otro día en una entrevista en Scalae) dice rehuir las reuniones de obra porque se siente completamente ajeno a lo que allí se discute, que encuentra absolutamente ajeno a su proceso artesanal ¿Dónde acaba la producción artesanal del arquitecto? Sinceramente, no sabría decir.

De esos campos de investigación que mencionas y parecen tan interesantes, ¿tienes enlaces? Gracias, y hasta pronto. AM

3. por enrique ortiz, 13.11.2007, 5:47 hs.

Andrés, sólo quería decirte que estoy encantado de estar por aquí y que hoy, por fin, me hago eco de tu blog. Con más calma comento este post, que me tiene pensativo hace ya varios días. Un abrazo.


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