Aupemos al poder blando

Jueves 24 de Enero de 2008
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(Continuación a Results Only Working Environment)

“(...) Vienes del Este, vas hacia el Oeste, perdiste el Norte, justo en el Sur (x 2) / Vienes del Este, deja éste (lárgate) (...) / Éste es mi Yo, acato mis errores, todas mis hazañas, este es mi lenguaje, yo soy ... / , perdiste la partida, creyendo en la victoria, el monstruo de la tele siempre... / Él, juega con ventaja, no comete errores, ataca por la espalda, sabe que... / Nosotros, somos la gente, el grito del presente, nosotros el puño hundido en su frente, somos la causa, todo por el tiempo, el tiempo es vida, la vida es... / Vosotros, vosotros los nuevos, vosotros el futuro, mi casa es tu casa su casa la nuestra la vuestra y la suya, estamos aquí juntos, nos gusta la bueno, cuidado con... / Ellos, ellos son el frío (...), ellos la espada, ellos la espalda (...) / Ellos, vosotros, nosotros, él, besas el aire que besa mi cara (...) tú eres la luz, cada mañana / Una mano luciente caliente, caliente como el sol...(x 9) ".

(Facto Delafé y las Flores Azules. Pronombres)

Descubri hace un tiempo, a través de Juan Freire, que es ya habitual bautizar como poder blando al nuevo poder de formato horizontal que emana de las redes digitales, en contraposición al poder duro tradicional de las estructuras piramidales. Juan y sus contertulios discutían en Los problemas de las estrategias duras para ejercer el poder blando (con razón) cómo de imprescindible sigue siendo el poder duro (el que firma los cheques, el que va a juicio, comentaban) para estructurar las organizaciones (naciones o empresas) de nuestra era digital.

Leí poco después, una mañana en el autobús camino del estudio, una jugosa entrevista a Tom Peters en La Contra de La Vanguardia (Notas: a) La Vanguardia, buen antídoto, a pesar de todos sus defectos, por pluralidad y frescura, a la incomprensible caída en picado de la calidad del diario El País; b) La Contra, una sección de entrevistas de la contraportada, a la vez severa y desenfadada -¿cómo se hace eso?-, un formato que luego ha copiado de mala manera El País). Cuenta el columnista de turno que (subrayados míos)...

“(...) Peters empezó en 1982 predicando la excelencia empresarial: sustituir la jerarquía vertical, donde el jefe era origen y fin de toda decisión, por la dinámica organización “achatada”, con dirección abierta y participativa y el cliente en el centro de cada decisión”·

En la entrevista (descargar), Peters se despacha a gusto contra las estructuras piramidales de poder de las grandes corporaciones (que luego -y esto sí que tiene mérito- ¡son las que le contratan como asesor!), y reivindica un cambio de cultura empresarial con la llegada de la mujer a las cúpulas de decisión:

“(...) Las mujeres no necesitan tanto poder como los machos. La medida de su éxito en la vida no se la da ni el sueldo, ni sus galones, ni su puesto en el escalafón (...) Sólo hay una cosa que sería tan mala como los actuales consejos de administración de encorbatados caucásicos cincuentones: ¡un consejo de administración sólo de mujeres!”.

Son teorías interesantes, aunque transpiran, ellas mismas, un cierto deje, no lo puede remediar, del “encorbatado caucásico cincuentón” que reconoce ser él también.Hace más meses aún, mantuvimos Carlos Rioja y yo una dilatada conversación (Artistas y feminidad) sobre si sólo se podía ser verdaderamente creativo (especialmente los hombres) desde... nuestro lado femenino; acabábamos asociando conceptos tan dispares como creatividad, vulnerabilidad, o lentitud.

Creo que todos ellos (Juan, Peters, Carlos) tienen razón: el cambio que se avecina en torno a las estructuras de poder es espectacular, y está ocurriendo con esa inaudita rapidez (cambios que en otros tiempos hubieran durado un siglo) tan propia de la revolución digital. Nunca soporté a los jefes gritones, virtud o defecto que solía coincidir (qué curioso) con una considerable incapacidad para organizar de manera lógica todo el volumen de responsabilidad a su cargo.

Cuando, por suerte, dejé de ser empleado para ser empleador (aunque sólo fuera de mí mismo), descubrí que como jefe tampoco me gustaba a mí gritar; ni siquiera llamar a alguien la atención, lo cual (créedme) muchas veces es un problema, porque hace que mucha gente se te suba a la chepa. En las herramientas digitales, y en esta distribución de poder “achatada” de la que habla Peters, ha encontrado una personalidad como ésta (tan extemporánea y extraña a lo habitual en este querido país) un aliado inesperado: por ejemplo, el software con el que organizamos el estudio ha transformado la cansina y cansada estructura piramidal de nuestra pequeña organización en otra que (aunque con defectos) hace del proyecto, y de sus metas, una labor participativa, donde la responsabilidad se diluye entre todos los componentes del equipo (“It is everybody’s project”, explican los autores del software, Basecamp, en su Manifesto).

Yo no sé si el resto de componentes vive mejor (no logro que me lo expliquen) pero yo, sin lugar a dudas, sí; he vaciado la mochila de responsabilidades varias para dedicarme a aquello en que (por suerte o desgracia) soy insustituible, como es buscar clientes y tomar decisiones estratégicas de diseño; y así soy un poquito, sólo un poquito, razonablemente, más feliz.


Entrevista a Tom Peters en La Vanguardia (Dic. 2007)
Hay 15 comentarios
1. por Carlos Rioja, 24.1.2008, 20:55 hs.

¡Buen artículo!

Para conseguir un buen trabajo intelectual me parece imprescindible fomentar la autonomía personal, como comentas. Lo que desmerece el trabajo de grupo son los compañeros con mente de esclavos, porque no asumen responsabilidades, plazos, compromisos ni nada; es gente que sólo funciona con látigos (gritos, etc), lo que es una pena y produce infelicidad, improductividad... es una pérdida, desde cualquier punto de vista.

En el núcleo de toda ideología humanista (que, como ya hemos comentado varias veces, es también la base filosófica de la Web) debe estar el objetivo de hacer a las personas más libres, más dueñas de sí mismas, porque es la única forma de dignificarnos y empujarnos a ser lo mejor que podemos ser.

El problema con las formas de pensamiento estructurado no está en las propias estructuras, sino en creer que una estructura es suficiente para todo. Yo mismo antes trataba de aplicar los mismos esquemas en situaciones distintas, y después de unos cuantos coscorrones con la realidad me di cuenta de que no, de que hay que ser más flexible y mirar, hablar con las circunstancias para poder ofrecer algo útil. Que al final es lo que buscamos, o deberíamos buscar: aportar algo al mundo, al grupo, más allá de nuestra mera presencia (aunque algunas sean un regalo de por sí). Porque, como sugieres, cuando encontramos esa actividad en la que somos buenos e insustituibles, la vida cobra sentido y agradecemos estar vivos. ¿Quién podría pedir más, honestamente?

¡Saludos!

2. por Elena, 25.1.2008, 13:26 hs.

Sólo un par de cosas, Andrés, a este interesante post.

a) País versus Vanguardia:
-De acuerdo con la decadencia de El País. Difícil de definir, quizás en mi caso es más un feeling que un razonamiento. Aunque lo que sí tengo claro, desde hace años, es que la frivolidad de EPS me pone enferma.
- Fui una adicta total de La Contra cuando salió, me encantaba e incluso llegué a comprar el primer libro recopilatorio que publicaron. Después, empecé a verle el plumero. Aun reconociendo su originalidad, y lo curioso de los personajes y temas que abordan, ahora me parece un formato muy, muy manipulado.

b) Poderes: por suerte, hace casi un año que estoy fuera del mundo empresarial donde, al final, vivía muy incómoda por encima de mi nivel de competencia: a mí tampoco me gusta nada mandar (siempre digo que me falta ese gen). Prefiero fluir.

PS: Supongo que somos diferentes. Sí, lo somos. Pero aun así, prefiero hablar de personas antes que de hombres y mujeres.

3. por Susana, 25.1.2008, 21:56 hs.

No podría estar más de acuerdo con el comentario de Carlos y no sabes como me alegra leer que tu no eres de los que gritan...jajaja.

El problema que he visto en estudios donde se hablan a gritos, además de lo que describe Carlos, es el miedo que se tiene a decir que algo no va bien, con la consecuencia de que los problemas se acumulan y no hayan soluciones... lo que puede resultar desastroso para un proyecto.

En Holanda, afortunadamente, la mayoría de los estudios tienen una estructura horizontal -que a mi personalmente me encanta- que te permite hablar de "tu a tu" con tu jefe y que hace que se puedan tratar los problemas que surgen rápidamente (hasta que se llevan a consenso). Pero eso si, en este tipo de sistemas la consecuencia es que se espera una gran asertividad por parte de los empleados y, si te tomas el trabajo en serio, te tienes que tomar también tu responsabilidad muy en serio. Que es más o menos lo que pones en tu post, no?
Lo que significa que si tienes un equipo a tu cargo tienes que estar muy atenta de aquellos que no son tan asertivos, para evitar que sus capacidades pasen desapercibidas.

La comunicación... que grandísimo tema...

4. por Andrés, 26.1.2008, 22:59 hs.

Carlos R.: Hombre Carlos, tú por aquí, ¡muy oportuna la visita desde luego! Hmm, lo que vienes a decir es que las estructuras en red que distribuyen la responsabilidad... ¿fracasan porque la gente no quiere o no puede coger responsabilidades? Puede ser, pero seguro que esa gente (que es verdad que existe) tiene solución; si no quieren o no les gusta coger responsabilidades... es porque algo en su vida no funciona, francamente. Porque el placer por el trabajo es precisamente eso, llevar a cabo las pequeñas responsabilidades que te encomiendan, los demás... o tú mismo. Un abrazo, y hasta otra.

Elena:
. Estoy de acuerdo en que la crisis del País se percibe de manera subjetiva (feeling que tú dices); yo tengo una explicación: sumisión total (de toda la redacción, de todas las secciones, salvo de aquéllos suplementos que en su momento llamamos "independientes") a los intereses empresariales de la corporación, y su prolongación política. Y eso ha ocurrido después del pasado verano, coincidiendo con el cambio de diseño. No es que encuentre que La Vanguardia sea la panacea, pero, chica, tal y como está el patio periodístico, es al menos la que menos molesta.

. (...) "por encima de mi nivel de competencia" (...): enigmática frase; quiere eso decir que... a) no lo hacías bien... ó b) ¿no te gustaba lo que hacías? Ya nos lo explicarás; de acuerdo con lo del gen de mandar, hay gente que creo que disfruta con el látigo. Y hombres y mujeres, son diferentes, por suerte. Un abrazo para tí también, Elena.

Susana: yo no lo llamaría precisamente ser asertivo (es una cualidad que... no me hace especial ilusión); sólo hablaba de ser medianamente responsable, y de disfrutar mínimamente con lo que haces; y sobre todo de diluir las cúpulas donde se toman las decisiones estratégicas, dividirlas en más mini-cúpulas. Y estoy de acuerdo con estar atento a que no pasen desapercibidas las capacidades de la gente, que no por elevar menos la voz, vale menos; probablemente sea al contrario. Abrazos, Am

5. por MSV, 27.1.2008, 2:27 hs.

Andrés:

La responsabilidad es el baremo por el que un trabajador tiene menor o mayor sueldo, o al menos así era antes. El personal se adapta al entorno. Si opina y no sirve de nada, sencillamente deja de opinar, y si se esfuerza y consigue lo mismo esforzándose menos, se abandona y cumple, que no es poco. El problema es, generalmente, de los jefes y de las medallas. Si tu trabajo no es reconocido por tu jefe, pero él consigue beneficios de ello, procuras que tu mínimo esfuerzo no recompense demasiado a un tipo que se forra con tu trabajo.

Hace poco leí en la prensa a un tipo que anda dando conferencias en todo el mundo sobre una nueva fórmula de organización empresarial. Creo recordar que fue en una empresa llamada Irizar, dedicada a a carrozar autobuses o similares. Instauró 3 niveles profesionales A,B y C ordenados por su responsabilidad y que cobraban lo mismo. No tenía decenas de escalones intermedios con salarios diferentes. Los C cobra el sueldo C y se les exige como tal, y así sucesivamente. Dedicó el 30% de los beneficios de la empresa a pagar más a los trabajadores y formó un conglomerado emprearial que creción en poco años de los 100 a los 3000 trabajadores. Todo sigue funcionando como lo dejó. Ahora, el muy puñetero da conferencias excelentemente pagadas y es muy millonario.

Todo tiene arreglo. La cuestión es saber si estamos dispuestos a arriesgar. Los poderes duros seguirán, pero irán cayendo poco a poco, lo mismo que los blandos empezarán a admitirse en el mercado.

Lo de El Pais, de acuerdo al 100%. Ha llegado un momento en que me da grima. La obediencia debida al partido lo ha convertido en títere insufrible. Seguiré con mi selección de columnistas preferidos, auqeu tenga que usar varios periódicos para hacerme una idea.

Saludos y un abrazo.

6. por carlos martinez, 28.1.2008, 0:33 hs.

A mi lo de las moderneces de las politicas de personal en las empresas modernas me recuerda una peli de hace muchos años: "los nuevos españoles" en que esto de ahora y empezó entonces a fracasar. Yo no se si nuestors ejecutivos agrasivos han leido el mismo manual americano de como ser jefecete en cuatro días, que todos hacen lo mismo aun viendo que es un desastre.

7. por Manuel Márquez, 28.1.2008, 12:32 hs.

Compa Andrés, excelente tu reflexión, amplia y bien articulada, y magnífico el enriquecimiento que le aportan los comentarios posteriores (nada mejor para un buen blog que una buena "plantilla de comentaristas"; tendré que hacer algo con el mío al respecto, no sé muy bien el qué...). No tengo ideas muy claras sobre esos temas del poder y la responsabilidad, especialmente en el ámbito de la empresa, y no porque no me los plantee y les dé alguna que otra vuelta. En todo caso, siempre tengo la impresión de que ése es uno de esos temas en que el debate teórico (traducido al castellano vulgar: las pajas mentales que unos y otros nos hacemos...) va años luz por delante de la cruda y dura realidad (volviendo a traducir al castellano vulgar: mucho ruido, pocas nueces...). Y es que, tratándose de poder, los que lo detentan (el real, el de verdad, no el de pacotilla de políticos y otra huestes...) siempre suelen jugar a lo mismo: vosotros bla, bla, bla, bla; y nosotros, a lo nuestro (o sea, a la cuenta de resultados). Poco más o menos, vaya...

Un fuerte abrazo (y buena semana).

8. por Elena, 28.1.2008, 22:07 hs.

Andrés, ya sé que aquí y ahora esto está fuera de contexto, pero es que creo que debes ser el primero (¿y único?) en saber que le acabo de pedir a EVM en el CCCB que me firme un libro. [Jamás hay que decir de esta agua no beberé.] Y lo que es peor, cuando me he acercado a él me ha dicho Eres Elena, ¿no?.

9. por Andrés, 28.1.2008, 22:30 hs.

MSV: Al final es un poco un círculo vicioso, el mal empleador vicia al mal empleado, y recíprocamente; el caso de Irízar que cuentas desde luego es muy interesante, y demuestra que la gente bien incentivada participa en la productividad de la empresa; respecto a El País, en mi opinión, no es un tanto su sumisión a un partido como a sus propios intereses empresariales, que a veces van del lado de ese partido, y otras no (el antiperiodismo)... Gracias por el comentario.

Carlos M.: También estoy de acuerdo en que la cultura empresarial de nuestro país (como de librillo de puerta de embarque de aeropuerto) deja mucho que desear; aunque hay un pequeño filón de gente bien interesante, por suerte. Un abrazo, Carlos.

Hola Manuel, la plantilla de comentaristas, tú incluido, es un lujo, una alegría, y todo un descubrimiento ;-). Sí es verdad que mientras unos cuantos le damos vueltas al coco con estas chorradas, pues las maneras de ganar mucho dinero siguen funcionando según pautas ancestrales. Abrazos.

Elena, jajaja, desde luego (de este agua...), menos mal que no era St. Jordi, sino... ¡sería rizar el rizo! Vila-Matas, ¿te ha hecho un dibujo en la dedicatoria? ¿Qué te ha dedicado? ¿"Exploradores del abismo"?. ¡Hatsa pronto! :) Am

10. por Elena, 28.1.2008, 22:41 hs.

El libro es una recopilación de artículos y ensayos titulada "Extrañas notas de laboratorio" y, sí, me ha hecho el dibujo. Lo curioso es que dice que (ya) me vio (y me reconoció a partir de las fotos del blog!) durante las jornadas de Fet a MÁ¨xic en el Cosmocaixa. Increíble.

11. por Daniel Lobo, 1.2.2008, 3:16 hs.

Llego tarde y, bueno, no estoy ya para meterme en el diálogo (venga, lo de El País de feeling nada de nada, nos ponemos manos a la obra y lo documentamos con pelos y señales durante los últimos 5 años - hay cosas interesantes que le han sucedido en los últimos 15 - y sobre todo en los últimos 2. Pero que de feeling nada de nada, es muy concreto.)

Y lo del poder blando vs. duro nos tocará hablarlo con mayor calma pues no existe tal dicotomía ni diferencia entre ambos. Esa es su simplificación están tan interrelacionados como la ilusión vendida de no estarlo.

Saludos,
Daniel

(Curioso, junto a la decadencia de El País en los últimos tiempos pido La Vanguardia cuando vuelo y me da la sensación de que se me mira raro.)

12. por Andrés, 1.2.2008, 20:59 hs.

Elena: te contesté a todo esto en tu página. ¡Gracias!

Daniel: nunca es tarde... ¡si el comentario es bueno! Sobre periódicos, estamos de acuerdo (no lo dudes, te miran raro -que no mal- al comprar La Vanguardia por... parecer catalán, el país está así, chico); sobre la dureza de los poderes, sí que lo tenemos que hablar, porque no son, ni pueden ser, lo mismo. Un abrazo, Daniel.

13. por Elena, 7.2.2008, 20:08 hs.

Toc, toc.

¿Todo bien?

14. por alcinoo, 6.3.2008, 11:58 hs.

Andrés! hay un empresario brasileño maravillhoso que te gustará mucho cochecer. Ele, a diferenÁ§a de Peters, tem su propria empresa desde joven y sus experiencias son de verdad, en el campo. Tienes que comprar sus dos livros pra que tu entiendas quanto es possible esa organizacion horizontal y quanto se puede beneficiar hasta una organizacion pequeña. El nombre es Ricardo Semler, busca los libros, hay dos, un mas viejo e un mas nuevo... espero que procuro los links:

http://www.casadellibro.com/fichas/fichaautores/0,,SEMLER32RICARDO,00.html?autor=SEMLER32RICARDO

besos

15. por Sara, 19.3.2008, 12:32 hs.

"El poder cuesta más de lo que vale": me gusta! es una frase sabia.


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