México nos devuelve a JAM

Lunes 9 de Marzo de 2009
Publicado en: También de letras

(Continuación a En casa había demasiados libros)

¿De qué radio son los círculos que conectan tu vida y la literatura?

JAM no es el grupo mod británico de los años ochenta, ni tampoco un apócope para la inspección de una partida de jamón ibérico entrando por el aeropuerto de Nueva York. JAM es José Antonio Marina, y así le gusta ser llamado a él. JAM, aparte de poner de moda Alcobendas 15 años antes que Pe (presumía de las flores y hortalizas que plantaba en su jardín en esa ciudad), es autor de (al menos) dos manuales cruciales para el ensayo español (y diría que mundial); adelantando en un lustro (y superando en todo) a todas las teorías posteriores sobre la "inteligencia emocional", JAM explicó cómo... "(...) Tenemos al autor en danza, brincando del proyecto a la operación y de lo conseguido a lo deseado, como una incansable lanzadera que teje el tejido de la obra. Patronea un barco que navega en mar incierto y cuya única guía es un faro lejano que él mismo tiene que encender. Ha de estar allí y aquí. En el barco y en el faro. No es fácil de explicar esta bilocación del artista, que está dirigido en su búsqueda con un proyecto que debe definir con su búsqueda. Tal vez sirva de consuelo saber que en ese trance estamos todos, porque todo acto libre está agitado por ese mismo trajín de ir de lo que soy a lo que quiero ser, sin saber muy bien de qué se trata. Desde la espesura del bosque, una luz, que soy yo, me guía a mí, que soy el viajero perdido. No es fácil de entender.(...)" (1)

Julia se pregunta: ¿qué fue antes, la literatura o la realidad? Es una duda muy sana, y de hecho una pregunta muy pertinente. Supera con creces su otro subtítulo "Paralelismos entre la literatura y lo cotidiano", o el que encabeza este texto. ¿Y si resulta que... fue antes la literatura, y que no estamos viviendo más que un remake devaluado de una ficción, torpemente contado e interpretado por actores inexpertos, que somos nosotros? A la bilocación en el espacio que nos exige JAM, resulta que ahora deberemos añadirle una doble ubicación temporal, en el antes y después de una farsa, sin saber cuál viene antes y cuál la sucede, sin saber cuál de las dos es la verdadera... ¿no es esto mucho pedir?

Pero si alguien sabe pedir (siempre) más de lo que es educadamente pertinente, ese es Roberto. Todos estamos de acuerdo: nos guste o no, hay unanimidad sobre que a su literatura se le saltan las costuras, revienta los corsés y aniquila los paradigmas, de uno u otro sentido. Por eso pone tan nervioso a tanta gente, por eso apasiona a tanta otra por igual. ¿Cómo sino es posible que tantos de nosotros, jóvenes urbanitas europeos (antiguamente) acomodados, estemos deseando trasladar nuestra residencia a Los desiertos del Norte mexicano? Si todas sus historias convergen allí, incluso esa que se marca un horizonte temporalmente infinito como es el año 2666, ¿no debieran las nuestras hacerlo también? ¡Qué radio más grande, el de los círculos de Roberto, que van de tres en tres siglos!

Sin embargo, el de los círculos de Daniel (el radio, quiero decir) no se puede medir en centímetros, ni siquiera en milímetros: más bien en nanómetros, como muy grande, porque de más tamaño no puede ser el mundo que se desarrolla entre un "dos puntos" y el siguiente, dos palabras después (por cierto, ¿alguien ha conocido antes a otro autor que puntúe así?: así quiero decir: así, por si no se me entiende: pues eso...); pero, ¡cuidado! minúsculo como problema no quiere decir absurdo, ni mucho menos evidente. Rebosa talento, complejidad, ironía, humor, y ¡cómo no! se desarrolla en los desiertos del Norte.

¿Es México hoy, de verdad, como lo pintan? ¿Es como lo cuenta Tano, o... como lo escribe Pablo Ordaz (El País) en sus últimos reportajes sobre el narco en Tijuana o Ciudad Juárez? Pero, ojo, ¿no es Ciudad Juárez el trasunto del Santa Teresa de Bolaño? ¿O era al revés? ¿No habrán leído los periodistas demasiado Bolaño para seguir cuerdos, o es que el mundo nunca fue cuerdo, Bolaño nos lo recordaba, y el narco nos lo repite? No entiendo nada. Necesito explicación autóctona.

Héctor tiene una página exquisita; sus fuentes son variadas, cultas, transversales y transatlánticas (como no podía ser de otra manera). Además, su edad es tan tierna que parece la de mis alumnos de la universidad (aunque ya me gustaría a mí que ellos escribieran con esa pulcritud). Me encontré con Héctor hablando (como no) de Roberto Bolaño, volví a cruzarme tratando de descifrar a Daniel Sada. Hace poco, Héctor conoció a Julia, y hace menos, reseñó a JAM. Si alguien tiene dudas sobre que la vida no es otra cosa que dar vueltas en círculos, que venga y lo vea: lo único que nos queda a cada uno es decidir de qué tamaño son esos círculos, y de qué manera se suceden (si concéntricos, si en espirales, si en torbellinos...)

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. Nota (1): Marina, José Antonio: "Teoría de la inteligencia creadora". Anagrama, Barcelona 1993. P. 194

. Nota (adicional): Proyecto entregado, queridos amigos. Gracias por la paciencia, si es que seguís ahí. El proyecto estaba ubicado en Blanes, Blanes era la patria de Bolaño y.... ¡ah no, que volvemos a empezar! Lo publicaré en breve.

(Sigue en En torno a la permanencia)


"Patronea un barco que navega en mar incierto", Vers.2.0 (portada R. de Libros)
Hay 12 comentarios
1. por Héctor, 9.3.2009, 21:25 hs.

Andrés:

Me da muchísimo gusto que estés de vuelta. Ahora nos planteas preguntas todas inmensamente difíciles, pero divertidas.

El dilema entre realidad y ficción me recuerda algo que dijo Ricardo Piglia alguna vez: no podemos explicar nuestra biografía, dar con la verdad que hay detrás de ella, pero lo que sí podemos es narrarla. Yo no entiendo muchas cosas. Pero lo que sí creo comprender es que esa cosa que llamamos tan soberanamente realidad es una treta para despachar un asunto que en verdad frecuentemente se nos escapa. Lo cierto es que esa mentada realidad está bordada con los más diversos hilos, todos ellos imaginarios y difíciles de asir en una sola versión. Y yo creo esta es la razón por la que no podemos dar con el centro de nuestra vida, y, en general, con el centro de nada. Es decir, precisamente porque no hay tal cosa como un centro, sino, más bien, una multitud de círculos, de anillos, como aquellos que se expanden sobre el agua luego de que se lanza una piedrecilla.

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Cada cabeza es una novela (algunas veces de misterio, otras de aventuras, y otras picaresca) que se las ingenia para explicar las cosas. Y por esta sola razón es que creo que la ficción debería ocupar un lugar de igual a igual con la cosmología y la teoría de las súper cuerdas, pues son todas ellas formas igualmente válidas de indagar el mundo. Así, al contrario que con el huevo y la gallina, me parece, este dilema tiene solución: la realidad no es otra cosa que el seudónimo de la ficción, y viceversa.

P.D. Los mexicanos tenemos todavía la misma pregunta que tú, Andrés. No entendemos todavía bien de qué se trata México.

2. por Superwoman, 10.3.2009, 9:46 hs.

Demasiado por leer, demasiado poco tiempo, demasiado caos...
Un supersaludo

3. por Julia, 10.3.2009, 15:48 hs.

Andrés, estos días tenía una sensación espantosa de círculo que se resuelve aquí. A veces pienso que estas convergencias a las que te refieres reflejan conjuntos solapantes. Otros días recurro a la teoría de la ameba: estos corrillos son sólidos pero no equidistantes del centro, siempre hay un elemento que se expande en una especie de pseudópodo, y esto hace que el resto se tense para prestarle atención. Es como una homogeneidad heterogénea, no sé, un círculo blandiblup.

4. por El Instigador, 10.3.2009, 20:02 hs.

Después de muchas lecturas declaro:

No tengo ni idea sobre los círculos que conectan mi vida y la literatura. Ni siquiera sé si lo son. Yo leo por vicio, pero no un vicio timorato como tomar café con leche. No. Yo leo con el ansia del heroinómano. No en vano es el único vicio que los médicos me han dejado. Yo no hago un uso de la literatura. Yo Abuso de ella.

Después agradecerte las novedades y las mocedades. Seguiré con deleite esas nuevas incorporaciones y me presentaré en sus casas educadamente.

Un fuerte abrazo.

5. por Superwoman, 11.3.2009, 8:15 hs.

Te lo copio aqui, por si no llegas a leerlo en el otro lado... es la interpretacion del comentario anterior:

Andrés, leer es mi droga, como lo era escribir, o el mismo cine... pero desde que tengo niños en casa, veo sólo pelis de Walt Disney (o Pixar en su defecto) y leo "La ovejita suave" (patrocinada por Vernel)...

Bueno, para ser honesta, también paso demasiado tiempo en los blogs, pero es algo más espontáneo, me cuadra con los segundos sin usar que tengo entre intervención maternal e intervención maternal...

Un supersaludo

6. por Andrés, 11.3.2009, 14:11 hs.

Vaya vaya, "una multitud de cículos concéntricos", "corrillos sólidos no equidistantes del centro", "caos" e incluso "literaturas abusadas", ¡qué compendio de geometría descriptiva!

H.: Tenías que haber escrito tú el post, escribes lo que yo quiero explicar pero con palabras más bellas. Abrazo, y sigue desentrañando de qué trata su país.

SW.: El paso de cine culto a Pixar es uno de los síntomas que mejor delatan que estás atrapado; aunque, según de qué cine pseudo-intelectual se trate, a veces casi mejor. Besos.

J.: "circulo que se resuelve aquí"... ¿Quieres decir AQUÍ en esta página de este blog? Por mi formación tiendo a asimilarlo todo a geometrías euclidianas, pero sí, desde luego, la explicación amorfa es bastante más certera. Gracias por pasarte.

I.: Qué suerte que lees como un heroinómano: eso es que lo que tienes entre las manos siempre merece la pena (cosa no facil). Abrazos y gracias. AM

7. por Julia, 12.3.2009, 9:20 hs.

Sí, AQUÍ. Lo de las gemometrías euclidianas m'a matao.

8. por Elena, 17.3.2009, 14:52 hs.

Tardaste, Andrés, pero lo bordaste de nuevo con esta excelente entrada. Texto que hay que masticar despacio para extraerle a tus palabras todos los matices de su mensaje. Así que te perdonamos la tardanza.

"Desde la espesura del bosque, una luz, que soy yo, me guía a mí, que soy el viajero perdido."

Esta desorientada viajera aún no ha podido atacar el libro de Sada. Inmersa en otro Gabinete de Lectura de La Central que me deja poco tiempo para otras lecturas que en este momento no sea el segundo volumen de los impresionantes Relatos de Kolimá. Además, me da la impresión de que Sada requiere las largas y felices sesiones de lectura que yo suelo practicar en verano.

Mientras tanto seguiremos disfrutando de todo lo que hace nuestro común amigo Héctor, y poniendo velas a los santos habituales -Franz, Robert, Roberto, Enrique, Vladimir, Philip, Haruki, y tantos otros- que hacen más soportable este valle de lágrimas.

¿De qué radio son los círculos que conectan tu vida y la literatura, Andrés? ¿De qué radio te gustaría que fueran? A mí, de cero centímetros.

PS: mañana Prado y Bacon, por fin.

9. por Susana, 25.3.2009, 11:58 hs.

Vaya, cada vez que te leo se me suman nuevos autores y libros a mi lista... esto es un problema, jajaja

Un saludo!

10. por Andrés, 25.3.2009, 14:25 hs.

J., sigo necesitando explicaciones: ¿porqué aquí? Euclidianas=ortodoxas=mente.no.flexible.de.arquitecto. ;)

E.:
Franz ¿?
Robert ¿?
Roberto BOLAÑO
Enrique VILA-MATAS
Vladimir NABOKOV
Phillip ROTH
Haruki ¿?

S., te he contestado en tu blog. Gracias, AM

11. por Elena, 25.3.2009, 15:30 hs.

Kafka
Walser
Murakami (a quien, por cierto, la semana pasada no pude esuchar en directo porque a pesar de llegar media hora antes de la hora del evento la cola que había delante de la biblioteca de Lesseps era suficiente para llenar 5 auditorios como el previsto).

12. por Julia, 29.3.2009, 12:44 hs.

Gracias por la aclaración euclidiana (más bien era ignorancia de servidora). Lo de "aquí" era porque de pronto ví explicado un círculo, pero ya sabes que en el mundo bloguero aquí, allí, acá, allá y acullá son relativos.


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