Para los alumnos

Martes 16 de Febrero de 2010
Publicado en: Una nueva pedagogía

(en el comienzo de un nuevo curso. Continuación a ĦQué pena de escuela!)


1. Una explicación sobre compartimentos estancos

Queridos alumnos:

ayer comenzamos un nuevo cuatrimestre lectivo en el TAP (Taller de Arquitectura y Proyectos), letra D, de nuestra escuela común, ETSAV. Como los vínculos que se suelen establecer entre nuestro contacto docente real y la presencia de cada uno en esta nube que es Internet son casi siempre clandestinos (y está bien que así sea: aquí se llega generalmente por azar, unos salen espantados, otros se quedan, algunos repiten), debo daros en este sitio también la bienvenida, aunque sea un espejo (quizás algo deformado) de lo que también cuente en el aula.

Un curso, por definición, debe de ser un compartimento estanco, tanto en el tiempo como en su contenido: después de él, difícilmente profesor y alumnos volverán a tener contacto alguno; tampoco antes, en la gran mayoría de los casos, lo han tenido. Y como en la clandestinidad de los contactos virtuales, también está bien que sea de esta manera. Todo el mundo (incluido el profesor) llega con las mismas oportunidades, y se la juega entera en el período exacto que transcurre entre el primer y el último día de curso; poco importa el historial previo que uno traiga, ni sus intenciones o ambiciones para después, pues todos empezamos de nuevo a cada vez, y con el contador a cero.

La docencia, y más la universitaria, está hecha de deberes y derechos en las dos direcciones: el profesor tiene la obligación de encender la chispa de la curiosidad y la motivación; la de ser, como un juez, lo más imparcial que pueda en la evaluación; la de ser clarísimo sobre cuáles son las reglas por las que se regirá el curso; también, la de saber ver en cada alumno su especificidad y cualidades, y saber conducirle por aquel lugar por el que sepa aprovecharlas mejor. El alumno, por su lado, tiene que respetar esas reglas por las que se rige el curso; pero sobre todo tiene que esforzarse: se habla mucho ahora de "recuperar la cultura del esfuerzo" y pienso que en los buenos proyectistas esa cultura nunca se ha diluido, porque es inherente a su actividad. Como decía un colega al final del curso pasado, el resultado tras la lucha a cara de perro con el problema/proyecto probablemente tendrá heridos (cuando el resultado no sea el esperado) o incluso bajas (los suspensos), pero no se podrá decir que nadie que se haya esforzado no haya tenido su oportunidad.

El alumno también deberá saber perfilar una metodología de trabajo propia. Los profesores propondremos una (que son esas pautas por las que se ordena el curso) y que creemos es la válida en cuanto a ritmo, fases, y estrategias: está hecha para que la pongáis en duda, eso sí, planteando siempre una alternativa. En las fructíferas discusiones ajenas a la arquitectura que por suerte se han sucedido en este blog se ha hablado mucho del antagonismo entre la trama y el estilo en literatura (ver aquí y aquí); lo vuestro durante el desarrollo de este curso se le parecería mucho, pues poco importará la trama (el resultado formal del proyecto) si el estilo (el método, la permeabilidad a lo ajeno y la capacidad de autocrítica) es original y valiente.


2. Unos apuntes sobre pedagogía

Para bien y para mal, la escuela en que impartimos estos talleres es bastante singular, y no sólo respecto a su hermana mayor (ETSAB), sino también al conjunto de las españolas. Entre sus pecualiaridades destacar dos: una se debe a su circunstancia, y es su reducido tamaño (el ser una escuela pública con un tamaño de centro privado), y la otra a su ideología, y trata del carácter multidepartamental en la enseñanza de los proyectos (algo de esto se habló en este blog en el post Arquitectos, el ocaso de una profesión). Ninguna de las dos son cosas habituales, creedme, así que aprovechémoslas al máximo mientras duren.

Cuando yo estudiaba en la ETSAM los alumnos discutíamos mucho sobre la contradicción y probable incompatibilidad entre que un buen profesor fuera un buen arquitecto, y viceversa. Ahora, si tuviera que elegir, me quedaría con lo primero y me fijaría poco en lo segundo. Es evidente que es difícil enseñar cirugía si uno no se enfrenta habitualmente a la mesa de operaciones (los términos, muy acertados, son los de una discusión que caló bastante hondo en nuestra propia escuela hace unos 4 años); pero lo que verdaderamente importa es la vocación pedagógica del profesor, y esto no se nos pregunta a ninguno en las oposiciones a plazas ni en comisión de evaluación: pero... oiga, żle gusta a usted dar clases, cuál es su teoría pedagógica, cuál su vocación? En este sentido espero no defraudar, y respecto al otro (el de la mesa de operaciones, también importante) aquí tenéis, en el resto de pestañas de esta página, el resultado: probablemente modesto pero siempre honesto.


3. Y unas palabras sobre el enunciado

Para finalizar, permitidme unas líneas sobre el enunciado y el edificio con el que os tendréis que pelear este curso. Tenéis como cometido ampliar mediante una remonta y en dos plantas el singular edificio que Domènech i Montaner (DiM) construyó para la Editorial Montaner i Simó a finales del s. XIX en pleno corazón del Ensanche de Barcelona. Deberéis llevaros bien con la preexistencia (no sólo el DiM, sino sus transformaciones sucesivas), analizarla por los cuatro costados, ver cuáles son las leyes (compositivas, estructurales, funcionales) que lo vertebran; todo ello no quita que, desde el principio, podáis tergiversarla, modificarla o violentarla a vuestro gusto, aunque sin perderle el respeto, y siempre que la coherencia del resultado final lo justifique.


Elegante remonta contemporánea sobre un chalet racionalista en la C/ Vitrubio de Madrid (Foto AM)
Hay 12 comentarios
1. por Juanmi, 16.2.2010, 17:30 hs.

Bueno, Andrés, como viene siendo habitual no comparto tu punto de vista. (Es una ventaja, sino nuestras conversaciones serian muy aburridas.) No creo en los compartimentos estancos. Existen, pero no son reales. Se utilizan para valorar, para aprehender. Los considero una unidad de perversión del continuo, aunque no dudo que puedan también ser muy útiles para gestionar. Mi experiencia académica esta llena de fugas, reencuentros, solapes,... y me está resultando muy enriquecedor. La semana pasada coincidí comiendo con Roger Tudó y estuvimos discutiendo sobre los conocimientos de los estudiantes. Yo defendía que se aprende de verdad cuando pones en dudad los conocimientos adquiridos anteriormente para refundirlos en un nuevo orden de ideas. Y él aseguraba que tanto antes como ahora los estudiantes que acaban en 5 años son lo peores. Supongo que los dos, de distinta manera, expresábamos la necesidad del tiempo y un continuo tropezar. En fin, continuo con mis derechos y deberes.
Por cierto, tengo predilección por la casa de Antoni de Moragas i Gallissà que proyectó el mismo. Una remonta de 2 plantas muy interesante en el interior de un barrio digno de Barcelona... pero es tan bueno que solo se encuentra en bibliotecas especializadas :)

2. por Juanma LZ, 17.2.2010, 2:47 hs.

bueno, bueno, qué bien leer algo así... Disiento en parte, en mucho, sobre la estanqueidad. Pero como no hemos tenido ocasión de discutirlo vis a vis, nos emplazamos para ello. Por lo demás, una bonita forma de enganchar al alumnado. Estoy encantado de leerlo, en cualquier caso.

3. por Pedro, 17.2.2010, 6:54 hs.

Comparto el comentario anterior de Juanmi, creo que si el proceso es estanco hay altas posibilidades de que se nivele hacia abajo y despues es muy dificil volver a nivelar hacia arriba.

Saludos

4. por Andrés, 17.2.2010, 9:24 hs.

Juanmi, Juanma JZ, Pedro: aclaro de dónde viene la idea de compartimentos estancos. La expone Daniel Pennac en su libro Chagrin d'école (ver post del que éste es continuación) como una manera de instaurar un cordón sanitario respecto al historial previo del alumno, para evitar juzgarlo respecto a su pasado ("le falta formación", "no le enseñaron a dibujar", "no tenía que haber llegado aquí") que no es otra cosa que echar balones fuera por parte de las responsabilidades pedagógicas del profesor.

Pero ni la universidad es la escuela primaria, ni el sistema español es el francés... con lo cual estoy de acuerdo en que esta barrera higiénica de protección del alumno no es incompatible con su formación permanente (sólo faltaba), y el aprendizaje derivado de sus éxitos o traspiés. Gracias a los 3. A.

5. por Jaume, 19.2.2010, 17:13 hs.

Claro conocedor que este curso si tienes un pequeño grupo que de bien seguro te sigue... no diria que de casualidad ni por azar y si que desde hace ya algun tiempo, gracioso, divertido y agradecido allazgo.
Profesor o arquitecto... ¿son incompatibles?
sin generalizar, hablo desde la escasa y humilde experiencia, los grandes arquitectos (aquellos que por suerte o a sabiendas me he encontrado)(entendamos como gran arquitecto aquel con muchos proyectos realizados de una calidad aceptable y solo en el departamento de proyectos, ya que hay muchos casos en otros departamentos de buenos arquitectos con una personalidad y humildad envidiables) no se porque razón tienen una personalidad arrogante que les incompatibiliza con una apropiada pedagogía, pero podriamos debatir que tipo de pedagojía requerimos... por algun motivo involuntario nuestras conversaciones directas o indirectas siempre acaban en un bucle antagonico, ya que yo si que prefiero a un arquitecto a un profesor...(espero que en el apartado proyectual no se refleje, ya que tengo todas las de perder) el colmo es cuando éste no es ni una cosa ni otra... como encontramos algun caso (por suerte aislado y cada vez mas conocido) en nuestra escuela.
Como los alumnos... todo se basa en tener el equilibrio suficiente... no sirve de nada proyectar muy bien si no se sabe dibujar... y a la inversa, por suerte algunos teneis este equilibrio, base fundamental de vuestro exito presente.

Agradecido por los referentes tan humanos, algunos hemos ido dando tumbos por determinados taps, con mucho exito, pero sin duda con proyectos algo pretenciosos, volver a tocar con aquello q creo mas cercano a la profesion y hacer de sastre (permitiendome una analogía ya muy usada) también es de agradecer.

Me queda alguna duda sobre el desarroyo posterior del proyecto... quizas por estar acostumbrado a ver proyectos finales demasiado "pretenciosos" pero ya intentaré sonsacartelo mas adelante!

Salut

6. por kuki, 21.2.2010, 9:49 hs.

[...] Éxitos y traspiés. No se podrá decir que nadie que se haya esforzado no haya tenido su oportunidad. Derechos y deberes. Él aseguraba que tanto antes como ahora los estudiantes que acaban en 5 años son lo peores. Y como en la clandestinidad de los contactos virtuales, también está bien que sea de esta manera.... El resultado: probablemente modesto pero siempre honesto. [...]

Me ha gustado MUCHO la entrada y los posteriores diálogos desestancados :)

En mi caso, ¡chispa encendida! (Dicho por una ex-alumna que se aburrió tremendamente en la carrera y que aprendió bastante poco).

Un beso.

7. por carlos marquès, 22.2.2010, 20:02 hs.

20 años encender la chispa de la curiosidad y la motivación!!
y el esfuerzo llega sólo........ Y es que desconozco las habilidades de cirujano de mis mejores profesores, y se demasiado de las glorias pasadas de los malos ((es un tema muy pedagógico, MI OBRA, ))

Enhorabuena para tus alumnos. Sin duda este cuatrimestre están de suerte.

8. por carlos marquès, 22.2.2010, 20:03 hs.

PONE
20 años (SIGNO MAS) encender la chispa de la curiosidad y la motivación

(algo se perdió en el envío)

9. por Andrés , 22.2.2010, 21:05 hs.

Jaume: hablas de que en otros departamentos hay gente con una humildad envidiable... de personalidades arrogantes... y de que los referentes humanos parecen ser una excepción. ¿Qué hemos hecho con los dtos. de proyectos? Pero... ¿fueron alguna vez normales? Hay gente fuera de ellos que nos tiene muchas ganas y estaría encantada de que desapareciéramos; pero insisto: son departamentos que tienen sentido, y ese sentido es enseñar método. Un saludo.

Kuki: Gracias :)

Carlos: Creo que estamos de acuerdo. Y, desde luego, el esfuerzo llega sólo si... la chispa está encendida. ¡Hasta pronto! A.

10. por José Fariña, 22.2.2010, 22:13 hs.

Andrés: entiendo lo de los compartimentos estancos en una Escuela como la mía con demasiados miles de alumnos. Son inherentes al sistema y se le pueden buscar sus ventajas (quien no se conforma es porque no quiere). No acabo de entenderlo muy bien en una más pequeña. Pero es tampoco entiendo los compartimentos entre disciplinas, entre asignaturas o entre áreas de conocimiento. Probablemente sea debido al hecho de tener que trabajar obligatoriamente en exclusas cerradas cuando la institución de enseñanza ronda los cinco mil alumnos (más que muchos pueblos) como es el caso de la Escuela de Madrid y otras. Te aseguro que a muchos profesores, compañeros míos, no los he visto nunca por imposibilidad metafísica de hacerlo. Y no digamos a los alumnos. En estas condiciones estás deseando saber lo que ha sido de aquella chica brillante que prometía tanto en segundo, o aquel muchacho con veleidades filosóficas... A veces te los encuentras luego en el doctorado y te cuentan. Pero lo que te cuentan es ya historia. Una historia en la que no has podido intervenir. Aunque esto no tiene porque ser necesariamente malo. Respecto a esa eterna pregunta: ¿es mejor el genio que enseña mal, incluso que puede destrozar una vocación o la capacidad creativa de un alumno al profesional mediocre que es capaz de que ese alumno encuentre su camino? Francamente, los mejores profesores de canto cantan fatal, Picasso no sería el mismo si sus maestros de pintura (medianías la mayor parte) no le hubieran enseñado el oficio sin destrozar su camino. Y así en la mayor parte de las profesiones que tienen que ver con la creatividad de una forma u otra. Lo ideal sería que un genio de la arquitectura, del urbanismo o del paisaje, fuera además un profesor de verdad. Pero son una rara especie (y habría que cuidarlos como oro en paño). Los demás, lo que tenemos que hacer es enseñar el oficio y no machacar el espíritu del alumno, sino tratar de que sea algo por si mismo y no "remedo de cualquier geniecillo mediocre". En fin, esto sería para hablarlo largo y tendido porque tengo la impresión de que esta vez me han salido demasiado blancos y negros y pocos grises que, en realidad, son el 80% de una foto de este tipo.

11. por isabelbarcelo, 24.2.2010, 19:17 hs.

Comparto plenamente contigo la idea de que el buen profesor necesita, además de los conocimientos adecuados (algo que se le supone), tener la vocación de enseñar y desarrollar las aptitudes necesarias para ello. Todos tenemos la experiencia de haber tenido algún profesor cuyos conocimientos eran extensísimos pero no tenía la habilidad de saber transmitirlos: resultaban confusos, no tenían orden, divagaban, etc... En cambio, aquellos que realmente amaban su trabajo y la materia que impartían, lograban que sus alumnos la amáramos también. Y a eso hay que añadir el ejemplo de honestidad profesional, dedicación y entrega que nos transmitían. Esos son los que, al final, recibían de sus alumnos la denominación de MAESTRO.
Un abrazo muy fuerte, Andrés. Estoy segura de que tú llegarás a ser ese Maestro con mayúsculas.

12. por Andrés, 25.2.2010, 9:52 hs.

Hola Fariña, y gracias por tu jugoso comentario: como expliqué algo más arriba de este hilo de conversación, por compartimentos estancos no quería decir que fuera bueno que el curso y la asignatura vivieran ajenos a la dinámica de la escuela o de otros talleres, ¡al contrario! Me refería más bien a la relación entre alumnos y profesor, y de como librarla de prejuicios para que fuera fluida, y la evaluación justa. Está claro que el término que utilicé llama a engaño.

Isabel, seguro que no ;) con que me recuerden como alguien que intentaba una cierta línea pedagógica (aunque pudiera ser equivocada) ya es más que suficiente. ¿Cómo van las ventas del libro? Ya me contarás. Un abrazo, A.


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