Festina lente    Imprimir

Miercoles 28 de Marzo de 2007
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Magnífica solapa introductoria la del último libro de Claudio Guillén, publicado poco antes antes de su reciente fallecimiento; la declaración de intenciones de la Editorial Crítica en su nueva colección resume a la perfección la actitud intelectual que deseamos (los subrayados son míos):

"Con la expresión "letras de la humanidad" se designó en España al conjunto de disciplinas que integraban los studia humanitatis, el modelo educativo propugnado por el humanismo italiano, cuyo verdadero objetivo fue restituir al individuo, a través del conocimiento, su verdadera dignidad: la plena posesión de sí mismo (...)

(...) Combinación de antiguo ideal y de perspectivas actuales, estas nuevas letras de humanidad recogen las voces más autorizadas de la cultura del presente en textos que se caracterizan por una visión sólida y múltiple, ajena por igual a la erudición estéril y la banalización (...)

(...) Emblema de la colección es el venerable adagio festina lente ("apresúrate despacio"), empresa de Augusto, selllo de Aldo Manuzio y un de los símbolos del afán intelectual del Renacimiento. Como el cangejo que atrapa a la mariposa, así debería ser el saber, también en los nuevos tiempos: consistente y ágil, profundo y de amplios horizontes".

(El porqué de este adagio en la era digital lo aclara también, de forma impecable, Gandalf en el post que sigue).

(Editorial Crítica)
 

Robusto no quiere decir pesado    Imprimir

Martes 27 de Marzo de 2007
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Es habitual que los arquitectos confundan los términos "robusto" y "pesado". De hecho, son dos cuestiones que tienen poco que ver, pues la primera viene dada fundamentalmente por la forma, y la segunda por la masa.

¿Qué tipo de edificio es capaz de aguantar, prácticamente sin daños, una explosión que es capaz de tirar al suelo otro que claramente lo supera en M3 de hormigón, es decir, en masa?

El atentado contra la Terminal 4 de Barajas del pasado diciembre demolió en unos segundos la masa ingente del aparcamiento, y dejó intacta la liviana sobre.estructura de la cubierta.

Bien es cierto que el epicentro de la detonación se encontraba en el primero; pero quien alguna vez haya utilizado la dársena y el vestíbulo de la nueva terminal no puede sino sorprenderse de que, a pesar de hallarse contigua al aparcamiento, sufriera como único daño la rotura de vidrios.

La cubierta de la terminal, es, para su dimensión, paradigma de ligereza, incluso de delicadeza, con sus techos de bambú recreando el primitivo chamizo mediterráneo; y su peso específico, infinitamente menor que el del tosco volumen del estacionamiento. Pero su forma, su proporción, y su calidad espacial son definitivamente más robustas que el edificio que se vino abajo.

Frente al peso específico y la masa de los materiales, reivindicamos el peso específico de la inteligencia (y del buen diseño), el número de horas del arquitecto pegado al tablero.

Los edificios que hemos de construir ahora deben de ser robustos, no pesados: frente a las construcciones de piedra del profesor Francisco Alonso, defendemos que las nuestras han de ser “espesas”: la evolución técnica ha llevado a la vez a una menor masa y espesor de cada material, pero a un aumento de su número y la complejidad de su ensamblaje.

Es como comparar un Volvo de los años 70 con uno contemporáneo: aunque pese casi la mitad, el familiar que ahora diseñan los ingenieros suecos es menos pesado pero igual de robusto. Y, ¿qué le confiere esa robustez? El diseño depurado de sus componentes, y un ensamblaje inteligente entre ellos; es decir, años de experiencia y dedicación. Con los edificios de hoy… ocurre igual.

(Sigue en ¿Y detrás? está la casa..., y en Dar calor con cosas frías)


La T4 de Barajas, a las 9:01 del 31.12.06. (Foto: M. Cenamor / El País)
 

Quiero transmitir el placer...    Imprimir

Domingo 25 de Marzo de 2007
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"Quiero transmitir el placer de leer y pensar". (Entrevista a Paul Holdengräber)

"(...) En una sala pequeña, porque la atmósfera es muy importante, Georges Braque dijo que todo toma la forma en la que lo metes. Y yo paso mucho tiempo asegurándome de que las sillas están colocadas donde deben. Porque es significativo el lugar desde el cual las personas se ven recíprocamente (...)"


El País, Cultura, 19 de Marzo de 2007
 

...para la sociedad post.consumista    Imprimir

Sabado 24 de Marzo de 2007
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(Continuación a Las pautas temporales...; sigue en Contra el nihilismo culpabilizador)

Y es con este manejo personal de las pautas temporales como se puede lograr alcanzar a la piedra angular de la necesaria sociedad post.consumista, el término correcto para la erróneamente llamada "sociedad sostenible".

Mal llamada "sostenible", porque nunca nada debió de dejar de serlo (es decir, que una parte importante del camino es desandar lo andado equivocademente, y no inventar nada nuevo); un término además inapropiado por lo que tiene de cansino: parecer ser éste el adjetivo de moda sin el que comienza a ser imposible que se nos venda ningún bien de consumo "habitual" (en lo referente a los "hábitos" sociales).

En cierto modo, es una estrategia de distracción de los oligopolios político.informadores para lavar en masa nuestra mala conciencia a la vez que ellos... se lavan las manos. Una versión atenuada de la rentable "estrategia del miedo", que tan bien retrató en su día el por otro lado muy dudoso Michael Moore.

Algo muy parecido ocurrió con el "boom" de las Ongs y el voluntariado hace unos años en España , y ... ¿quién se acuerda ahora? Era una época en que, si uno no donaba algo de su tiempo o dinero a actividades altruistas (que además publicitaba a los cuatro vientos), era tachado inmediatamente de "insolidario".

Pues bien, la irrupción imparable, en este Siglo XXI, de la sociedad de la información a nivel planetario parece, sin quererlo, poder corregir dos de los principales desajustes causantes de la situación actual.

Por un lado, la sociedad en red e informada es una reivindicación, en estado puro, del manejo de la inteligencia personal y emocional: qué distinto es hacer zápping en televisión (actividad servil, adormecedora, aletargante), de la navegación en la red (donde cada "click" requiere al menos de una decisión o toma de posición).

Gracias a esta capacidad de decidir sobre las pequeñas cosas, el individuo en red está, sin saberlo, comenzando a sentar (al menos en la organización de su propio ocio e información -de forma más personal, menos simultánea-), las bases de la estructura de la sociedad post.consumista.

En el momento en que estos hábitos comiencen a calar no sólo en la manera de informarse y divertirse, sino también en la manera de organizarse el trabajo (mayor capacidad de organizar uno mismo los lugares y los plazos de su trabajo), estaremos encaminados ya hacia un modelo de verdad "sostenible"; un modelo no sólo más razonable en lo referente a la energía y la salud, sino, además, mucho más rentable: el tiempo de trabajo del ciudadano satisfecho será más corto, pero mucho más productivo.

Pero, ¿cuál sería la traslación de estas transformaciones a nuestra disciplina? Requerirá, primero, una reivindicación seria del concepto de tipología frente al de tecnología; pasará luego por un rescate crítico de las tipologías del pasado (arquitectónicas y urbanas) emocional y energéticamente eficientes; finalmente deberá inventar un nuevo modelo tipológico que sepa aunar, en un solo tejido denso y compacto, la nueva actividad del ciudadano digital donde convivirán, en harmonía y en un solo lugar, sus necesidades de ocio, de trabajo, y familiares.

 

NYC, Agosto 2006    Imprimir

Viernes 23 de Marzo de 2007
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Bryant Park desde la 6ª Av. (Foto: AM)
 

Las pautas temporales...    Imprimir

Jueves 22 de Marzo de 2007
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(Retomando la actividad dormida de este blog, que tan bien ha guardado José Antonio Coderch durante casi un año...)

El tópico dice que un blog no es tal si no se actualiza periódicamente en lapsos breves de tiempo, pero ... ¿qué es periódicamente? ¿Qué son lapsos breves de tiempo?

Conviene empezar a deshacer los mitos que sostienen que la sociedad de la información va "demasiado rápido": irá tan rápido como cualquiera de nosotros, dueños de nuestro manejo de la información que recibimos y enviamos, queramos. Ésa es, frente a tantos inconvenientes muy palpables, su gran logro: el manejo personal, intransferible y creativo de las pautas temporales que a uno lo rodean.

(Sigue en ...Para la sociedad post-consumista)