El crecimiento se sustenta gracias a la insatisfacción    Imprimir

Domingo 20 de Mayo de 2007
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Los artículos más interesantes de la prensa siguen apareciendo en los suplementos especializados; es el caso ahora de una entrevista realizada a Clive Hamilton, director de The Australian Institute, aparecida hace una semana en las páginas salmón del suplemento "Negocios" de El País.

Sostiene Hamilton en esa entrevista que, a día de hoy, crecimiento económico no quiere decir felicidad o realización personal, sino que comienza a significar, de forma peligrosamente generalizada, lo contrario.

Hamilton aboga también por una sociedad post-consumista, en la cual la realización personal sea la piedra angular del desarrollo de la sociedad, ideas que han venido saliendo recurrentemente en nuestro blog. Todo ello lo desarrolla Hamilton, de manera más extensa, en su libro El fetiche del crecimiento.

 

El coche alto de hombros    Imprimir

Martes 15 de Mayo de 2007
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(Continuación a La ciudad alta de hombros)

Curiosamente, el fabricante sueco Volvo utiliza exactamente la misma expresión al referirse al nuevo diseño de su clásico V70:

"... el nuevo diseño mantiene la altura de hombros característica de los modelos Volvo..."


Un Volvo S80, bajo un puente del metro aéreo de Chicago (Ago.06, Foto: AM)
 

La ciudad alta de hombros    Imprimir

Lunes 14 de Mayo de 2007
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Las guías de arquitectura llaman a Chicago, al compararla con el perfil estilizado de de Nueva York, la ciudad alta de hombros.

(Sigue en El coche alto de hombros)


Perfil de Chicago desde la Autopista de Wisconsin (Agosto 2006, foto: AM)
 

Roofscapes    Imprimir

Viernes 11 de Mayo de 2007
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El término roofscapes apareció por primera vez en mi entorno hace unos años, mientras preparaba con la editorial el guión del libro Habitar la Cubierta.

Ahora, con motivo de la apertura de una nueva línea de investigación, es ocasión de recuperarlo.

Si este proyecto-piloto sale adelante, acabaremos viendo que los roofscapes, o paisajes de cubiertas de nuestras ciudades, se parezcan a esto:

(Sigue en La chambre à ciel ouvert)


Captadores de brisas en Hyderabad-Sind, Pakistán (Foto: B. Rudofsky)
 

El techo de cañizo, 3 (Ebro)    Imprimir

Jueves 10 de Mayo de 2007
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(Continuación al post anterior)

...En cambio, el barquero que realiza el paso de barca del Ebro en Miravet, Tarragona, parece tener claro que el techo de cañizo es la solución más fresca y barata para aguantar horas al sol...


El barquero tenía la mirada esquiva y la piel curtida por el río (Foto AM primavera 07)
 

El techo de cañizo, 2 (Madrid)    Imprimir

Miercoles 9 de Mayo de 2007
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(Continuación al post anterior)

Como ya he comentado aquí en otras ocasiones, el mayor acierto de la nueva Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas me parece su falso techo de bambú.

El equipo que proyectó el aeropuerto se llevó (bastante tiempo después de que yo ya estuviera fuera) un jarro de agua fría cuando se filtró, aún en obras, la noticia de que se estaban instalando hectáreas de falso techo de bambú importado, y cayeron sobre él los periodistas y buenistas ocasionales tachándolo de anti.sostenible y anti.ecológico.

En una época en que TODO se importa en barcos desde lugares distantes de miles de kilómetros, es absurdo indignarse de que se utilice un material que, además, resulta ser fácilmente reciclable.

El resultado final es fabuloso, y consigue transmitir a un edificio tan frío, funcional e impersonal como es un aeropuerto, la calidez y ambiente propio de las arquitecturas textiles y de cañizo del mediterráneo.


Catálogo de la casa suministradora del falso techo de bambú
 

El techo de cañizo, 1 (Capri)    Imprimir

Martes 8 de Mayo de 2007
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Constata Óscar Tusquets, en su excelente libro Más que discutible, que... (el subrayado es mío)

"... Los coches se proyectan en países donde el frío intenso es mucho más preocupante que el calor, y esto se nota (...) Dejar un coche al sol en un erial durante la canícula es uno de los suplicios en que se ha convertido la frecuentación de nuestras playas.

(...) La primera vez que visité Capri quedé maravillado con los únicos automóviles aceptados en la isla, los taxis. Eran Fiat 1400 descapotados, con toldillos de lona a listas blancas y azules. "

(Este hilo lo siguen el post siguiente, y el de después)


Taxi de Capri con el techo recortado y un toldillo de cáñamo (foto: Ó. Tusquets)
 

La obesidad del territorio    Imprimir

Lunes 7 de Mayo de 2007
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Por fin alguien (el climatólogo Phillip Jones) dice las cosas medianamente claras en torno al cambio climático: hay que cambiar la manera en que vivimos el día a día. No se trata tanto de inventar nuevas formas de generar energía de manera renovable, que también, ni de poblar nuestra cotidianeidad de una serie de tics que nos salvan la conciencia durante el resto del día.

De lo que se trata es de cambiar la manera en que organizamos nuestras vidas, en lo que respecta a nuestra relación con el medio construido y con el territorio; la excusa llega tarde, no es del todo apropiada, pero bienvenida sea.

Una sociedad que no sabe relacionarse con su medio, es, sin ninguna duda, una sociedad enferma; es lo que yo llamo ‘obesidad del territorio’ (si parafraseamos los términos y conceptos del Dr. Lozano), pues el proceso de expansión descontrolada por el territorio tiene muchos paralelismos con aquél que hace que los ciudadanos contemporáneos primero ganen peso, luego tengan sobrepeso, y, si se descuidan, acaben siendo obesos.

El sobrepeso comienza con una relación perversa en torno a las posibilidades del propio cuerpo: cubiertas las necesidades alimenticias vitales, tergiversado el objetivo primario, comer se convierte en un divertimento, y lo que es peor, en un pozo donde ahogar ansiedades y frustraciones.

El consumo sobredimensionado del territorio en España se genera por un proceso muy similar: creemos tener cumplidas nuestras necesidades de hábitat y confort más importantes, pero no es así: el síndrome de segunda y tercera residencia en la costa tiene mucho que ver con la calidad del medio construido de las ciudades donde originalmente reside la gente que migra hacia estas nuevas urbanizaciones. ¿No resultaría más fácil, más barato, y más beneficioso para todos arreglar los problemas en origen?

La razón principal por la que este éxodo periódico es de menos calado en Barcelona que en Madrid es, simplemente, que la primera ciudad se ha ocupado durante tiempo de mejorar y cuidar (con mayor o menor acierto) el espacio público como eje de la vida ciudadana, mientras que la segunda ha hecho, y sigue haciendo, todo lo posible por desterrarlo y dar paso al automóvil privado.

En cierto modo, la enfermedad y la controversia es similar a la que regularmente tienen los gobiernos de Colombia y Estados Unidos respecto al cultivo, tráfico y consumo de cocaína; para mitigar el problema del tráfico de drogas, ¡eliminen los cultivos!, dicen los sucesivos gobiernos estadounidenses; a lo que los colombianos siempre les responden ¡eliminen ustedes primero la dependencia de sus ciudadanos de nuestra cocaína!.

Cinismos aparte, a los gobernantes colombianos no les falta la razón: mientras haya demanda, habrá cultivos y habrá tráfico ilegal.

En la droga del territorio, ¿no habría que comenzar antes por eliminar la causa del desasosiego que causa la demanda de compra, alquiler, o migración hacia estas “otras residencias”? Mucho se habla de la falta de escrúpulos de los promotores, de los constructores, o del transfuguismo de muchos cargos municipales (y poco se habla, en cambio, de los arquitectos que construyen todo aquello, como si esto no fuera con la profesión).

Pero el problema es: ¿porqué tanta gente, inversores aparte, sigue comprando y ocupando viviendas de una calidad tan evidentemente deleznable, y gastando energías, vidas, dinero, tiempo, ansiedad y mal humor al trasladarse de una de sus residencias a la otra? ¿No acabaríamos antes haciendo una gestión inteligente de las posibilidades de ocio al aire libre de nuestras grandes ciudades?

Ahora que entramos en campaña electoral municipal, propongo que nuestro presidente ZP incluya en su nueva asignatura de educación para la ciudadanía un mínimo deber de culturizarnos (los ciudadanos) en torno a cómo utilizar bien nuestro hábitat y nuestras ciudades; no ya en aras de un supuesto beneficio para el cambio climático, que sería importante… Los primeros beneficiados seríamos nosotros mismos, nuestra salud, nuestros nervios, nuestra tranquilidad, y nuestros bolsillos.

 

Barcelona, y Madrid, y viceversa...    Imprimir

Domingo 6 de Mayo de 2007
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Esta viñeta publicada en El País por el dibujante Máximo es una traslación gráfica muy ajustada de lo que transmite el artículo de J.M.Montaner que abre la página de Inicio de este espacio web; es sin duda un sentimiento generalizado entre todos los que vivimos entre estas dos ciudades.

(Sigue en Castilla, SW-NE)


Viñeta publicada por Máximo en El País en 2005